Limpieza tras la calima: 6 puntos a tener en cuenta
La calima (polvo en suspensión que llega del Sáhara) es habitual varias veces al año en Granada y deja una película fina, de color anaranjado o rojizo, sobre cualquier superficie exterior y sobre las que quedan cerca de una ventana abierta. No es polvo normal: es más fino, se pega con la humedad y, si se limpia mal, dejar marcas es fácil. Estos son los seis puntos que revisamos después de cada episodio.

- ¿Qué deja la calima y por qué no basta con un paño?
- 1. Cristales y ventanas por las dos caras
- 2. Terrazas, balcones y mobiliario de exterior
- 3. Toldos, marquesinas y fachada accesible
- 4. Filtros de climatización y ventilación
- 5. Suelos exteriores y accesos, antes que el suelo interior
- 6. Lavar el material de limpieza al terminar la jornada
- En resumen
¿Qué deja la calima y por qué no basta con un paño?
El polvo de la calima es mineral, muy fino y, cuando se combina con la humedad ambiente, forma una película que se adhiere a la superficie en lugar de quedarse suelta encima. Por eso un paño seco no la retira bien: la arrastra, la reparte y en superficies delicadas (cristal, mobiliario lacado) puede dejar micro-arañazos. La secuencia correcta cambia según la superficie, pero hay una regla común a las seis: primero aflojar la película con agua, después retirar, nunca frotar en seco.
1. Cristales y ventanas por las dos caras
Se humedece primero con agua y un poco de jabón neutro para levantar la película de polvo, y solo entonces se pasa la rasqueta o el paño de microfibra. Frotar en seco sobre un cristal con calima es la forma más rápida de rayarlo. Las ventanas que dan a terraza o calle necesitan las dos caras, aunque solo se vea sucia la exterior.

2. Terrazas, balcones y mobiliario de exterior
Se empieza con una manguera o cubo de agua a baja presión para retirar el grueso antes de fregar, evitando que el barrido en seco levante polvo que vuelva a depositarse. El mobiliario textil (cojines, toldos de sombrillas) se aspira o se lava aparte: la calima se mete en la trama y no sale solo con un paño.
3. Toldos, marquesinas y fachada accesible
Cepillo suave y agua a baja presión. Conviene evitar el agua a alta presión sobre juntas y sellados de fachada, porque puede empujar el polvo hacia dentro de las juntas en lugar de retirarlo, además de forzar sellos que no están pensados para esa presión.
4. Filtros de climatización y ventilación
Es el punto que más se olvida: el polvo fino de la calima se cuela por las rejillas de entrada de aire y se acumula en los filtros, reduciendo el rendimiento del equipo y empeorando la calidad del aire interior. Tras un episodio de varios días conviene revisar y limpiar (o sustituir, si son desechables) los filtros de los equipos que hayan estado en marcha.
5. Suelos exteriores y accesos, antes que el suelo interior
Limpiar primero los accesos exteriores (entrada, porche, escalinata) y después el suelo interior evita el «efecto arrastre»: si se friega dentro primero, cada persona que entra desde fuera vuelve a traer polvo, y el trabajo se repite dos veces.

6. Lavar el material de limpieza al terminar la jornada
El polvo de la calima desgasta mopas y bayetas más rápido que la suciedad habitual, y si no se aclaran bien, la siguiente pasada reparte polvo en lugar de retirarlo. Aclarar el material a fondo al final de una jornada de limpieza post-calima alarga su vida y evita empezar el día siguiente con herramienta ya cargada de partículas.
En resumen
La calima no se limpia como el polvo normal: hace falta aflojarla con agua antes de retirarla, revisar puntos que se suelen pasar por alto (filtros de climatización, mobiliario textil) y limpiar de fuera hacia dentro para no repetir el trabajo. En un hotel, además, es la imagen que ve el huésped nada más llegar a la terraza o al balcón.
Si gestionas un hotel en Granada y quieres tener un protocolo listo para cada episodio de calima, en la página de limpieza de hoteles explicamos cómo cuidamos zonas exteriores y comunes. Y si buscas una empresa de limpieza en Granada para el resto del año, también nos ocupamos del mantenimiento habitual.


